jueves, 29 de octubre de 2009

Superidiotas

Trabajando de programador acabo de descubrir cómo se crean los idiotas más idiotas entre los idiotas. Los SUPERIDIOTAS.

Resulta que todos los analistas quieren proteger al usuario de su propia idiotez, y en vez de dejar que se les rompa o incluso insinuar su deficiencia mental cuando hacen cosas como crear albaranes de 1 objeto a repartir entre varios almacenes, lo que quieren es que no se lo permitas y amablemente le des pistas de que es lo que falla.

Así NUNCA aprenderán, tienen que ver que el programa se mofe de ellos y los haga sentirse miserables para aprender aunque sea por la vía dura.

Actualmente con tanto control de error estamos creando cada vez idiotas más fuertes(en su ámbito) como los virus con los antibióticos. Por muchos controles de errores que pongas, encontrarán una manera aún más idiota de cagarla y romper tu bonito programa.

Lo que me ha llevado a alcanzar esta conclusión ha sido lo siguiente.

Aunque no tengo teléfono aún, ya tengo un consultor al que no conozco en persona que me llama a todas horas a dar la caca al teléfono de algún compañero de al lado (llamémosle chulo, o Charlie). Estoy haciendo una web para insertar clientes en una base de datos. Por supuesto, está cargada de controles de errores.
Pues me llama el tío para que solucione urgentemente que si le da "aceptar" más de 15 veces metiendo el código postal mal, el programa da un error.

Mecagüen la leche. Si metes mal el código postal 1 vez ya te dice cuantos números y caracteres tienen los códigos postales del país del cliente y en qué orden. Si no eres capaz de meter el código postal en 15 intentos, te mereces todo lo que te pueda pasar....

domingo, 18 de octubre de 2009

Tensión en el ascensor


Estamos de vacas gordas señores! tres actualizaciones en menos de un mes! Omitiremos lo del crecimiento de cantidad a costa de la calidad. Hoy voy a hablar de un tema super manido (quería emplear la palabra manido alguna vez. Me recuerda a...no sé...quién me ayuda??? ejem Ana, Chacho, ejem). Pues eso, que voy a hablar del ascensor.
He vivido casi toda mi vida en una casa sin ascensor y no conocía todo lo que puede dar de sí. Aunque el último año he vivido en un tercer piso, realmente uno no sabe lo que es un ascensor hasta que vive en un décimo (de lotería de la once sí).
Para mí un ascensor era una forma rápida de subir y bajar sin cansarse y nada más. Ahora me doy cuenta de lo que es. Es una habitación de relaciones sociales humanas tensas. Cuando uno vive en el décimo piso, el ascensor no es un trayecto, es un largo viaje. Y tener como compañero de viaje a un completo desconocido que se sube nada más y nada menos que un piso más abajo que tú, no es del todo cómodo. Se abre la puerta, entra el desconocido y si tienes buen día saludas con alegría. Recibes de su parte un saludo que bien podría hacer mi perro cuando tiene tos (los perros también tienen tos. Los peces no, porque sería super gracioso). Pues bien, después viene el interminable trayecto. El vecino de turno mira el rótulo luminoso indicador de pisos como si no supiera cuál viene después. Digo yo que si coges el ascensor en el piso 9, cuando le das al botón para bajar al 0, en la pantalla aparecerá el 8, el 7, el 6, el 5, el 4 y los que siguen. Pues la peña no se fía! miran a la pantalla por si les han cambiado el 4º por el 7º mientras dormían o qué sé yo. A veces me los imagino descargándose una peli en el ordenador de su casa vigilando la barra de progreso. Sin levantarse para mear o para comer algo, ¡no vaya a ser que la barra de progreso en un descuido retroceda! Pues bien, a mí esta conducta me desconcierta y me da la risa floja. Acontecimiento que hace más tenso el resto del trayecto.
Vamos a ver, si sabemos que en el ascensor te puedes encontrar con un vecino al que no conoces, tienes dos opciones. La primera bajar o subir andando. Descartada. La segunda consiste en abrirse y olvidarse del indicador de pisos. Si vas a pasarte tanto tiempo en un habitáculo tan pequeño compartiendo oxígeno con un desconocido, qué menos que saludar, hablar del tiempo o lo que sea. Es lo mejor que se puede hacer. Aguantarse un pedo 10 pisos es difícil, y si se te escapa, que menos que sea en confianza, no?. No concivo que alguien se eche un cuesco en el ascensor sin haber hablado antes del tiempo o de fútbol. Vaya, que somos muy vergonzosos para decir que qué frío hace pero no tanto como para no aguantarnos un jodido y apestoso pedo. A mi parecer es una forma demasiado brusca de romper el hielo, pero oye, seguro que dejan de mirar el indicador de pisos.
Por mi parte, como ya imagináis no tendré ningún problema para romper el hielo. Y no es que sea de esfínter fácil, sino que tengo todo lo que necesito para dar conversación en Navarra. No hay lunes que no coja el ascensor sabiendo lo que ha hecho el Osasuna el domingo. Contra quién jugaron, dónde, quiénes marcaron y las incidencias más importantes. En caso de que no parezca un acompañante futbolero, tiro del resto de la santísima trinidad navarra, setas y patxaran;
Esto hace que me pregunte cómo serán mis vuelos de muchicientas horas a Shangai en clase turista con un chino al lado. Cuánto voy a tener que aprender sobre fútbol chino.

martes, 13 de octubre de 2009

Reflexiones no reflexionadas (I)


Aprovecho que ando con la chorrada en caliente en la cabeza sin meditar, que seguro que tiene más gracia.
Estaba haciendo la cena cuando en la tele he oído un anuncio de leche en el que presumían de ser la única aprobada por la Asociación Española de Intolerantes a la Lactosa. Primera reacción en mi cabeza: menuda mierda de leche! es como si MAhoma anunciara embutidos de cerdo o una asociación de vegetarianos promocionara el BIG MAC. Pero bueno, quizá tenga su explicación. Lo gordo ha venido con la segunda reacción. ¿Cómo que Asociación Española de Intolerantes a la Lactosa? Suena a grupo de alborotadores alimenticios, fomentando el odio hacia los lácteos y dando palizas a los quesitos! Se pusieron ese nombre para hacerse respetar fijo. Pronto los diabéticos se organizarán en asociaciones como la Liga Antiglúcida, los paralíticos crearán el Comando Antipiernas Funcionales y los enfermos de sida la Federación Anti-anticuerpos por la Inmunodeficiencia Crónica. El marketing está llegando al absurdo más extremo. De hecho, últimamente veo cosas de lo más raras en el supermercado. Lo último, unas toallitas húmedas para el culo en las que ponía un cartelito fosforito entre exclamaciones que rezaba lo siguiente: "¡Ahora con extracto de camomila!" Claro! siempre he querido teñirme de rubio los pelos del culo! Pero en qué huevos estaban pensando cuando decidieron poner ese rotulazo? y por qué incluír una infusión en lo que uno va a usar para limpiarse la zurraspa? Les han regalado un cargamento de manzanillas o es que están subvencionadas? No lo entiendo. Que alguien me lo explique.

viernes, 9 de octubre de 2009

Homo Navarrorum



Qué pasa chavaleeeeeeeeees!!!!!!
....................
.........................
..............................CRI, CRI.............CRI, CRI.........
Lo sé, nadie me echaba de menos, pero hacía como doscientos millones de años que no posteaba (si eres creacionista como mucho hace 4000 años, cuando dios se tiró un pedo y surgimos como setas de detrás de debajo de un rincón de la nada absoluta), y me apetecía escribir y contaros mis últimas andanzas como a mí me gusta hacerlo, exagerando y rozando el absurdo; Más bien sobrepasando, pero coño, os gusta, lo sé.

Como casi todos sabéis, he cambiado de curro y ando viviendo en Navarra. He aprendido mucho este mes, sobretodo sobre los navarros. Son seres a medio camino entre el vasco de pueblo y el aragonés (que sólo hay de un tipo, el de la cueva :P) pero con una clase que sólo ellos tienen. Por muy forrado que estén y por muchos estudios que tengan, seguirán cagándose en dios por los siglos de los siglos las veces que haga falta. El universo de un navarro no gira alrededor del sol, ni de un dios tal como lo conocemos. Gira en torno a algo que va mucho más allá, algo mucho más profundo, algo que sólo un navarro puede vivir plenamente. Tienen su propia trinidad, y no podía ser más que lo siguiente: Hongos-Patxaran-Osasuna. En un mes, el 90% de las conversaciones han girado en torno a esas tres cosas. La primera de todas, las setas. Ser giputxi ya se percibe como si fueras un saqueador de tumbas o algo peor. La concepción que tienen del gipuzkoano medio es un ser escurridizo y madrugador, de tipo recolector masivo que se muestra insaciable con todo lo que pueda brotar del suelo del bosque y pueda llevarse en una cesta. Los gipuzkoanos les robamos su oro, su tesoro, por eso no tienen inconveniente en dejarte algún regalico (nótese el -ico en el diminutivo) en todo coche que aparque a la falda de sus montes con matrícula de Donosti.
Afortunadamente, son una especie muy sociable y poco rencorosa, y aprovechan lo que nos une para poder ir a nuestras playas y orinarlas. ¿Y que nos une? pues a ver, a parte del euskera, ¿qué más une a un giputxi y a un navarro? principalmente comer y beber (mucho, las dos cosas), pero en otro nivel igual de importante, que ambos somos víctimas del saqueo del Athletic. Ni todas las setas robadas por giputxis durante el último siglo les sangra más que Muniain marcando gol y besando el escudo del Athletic. Nada une más que odiar a un tercero conjuntamente. Es maravilloso.
De momento este mes sólo he conocido al Navarro del norte, al que más se nos parece, pero la semana que viene me trasladan a la zona africana de navarra, así que actualizaré de nuevo extendiéndome con la misma chorrada.
Empezaré con chorradillas de estas, pero con el tiempo volveré a lo mío, a la biblia en verso divagando lo que haga falta.